Dedicatoria

       ~José Joaquín Fernández de Lizardi

Calendario para el año de 1825. Dedicado a las Señoritas Americanas, especialmente a las patriotas. Por el Pensador Mexicano. Oficina de D. Mariano Ontiveros.

Preciosas jovencitas,
Señoras de respeto,
Que de la patria hacéis
El feliz ornamento:
A vosotras dedico
Como un humilde obsequio
Este Calendarito
En vuestro honor compuesto.
El no lleva otra mira
Ni conoce otro objeto,
Que hacer el digno elogio
Debido a vuestro secso,
A un secso tan amable,
Que es la mitad del nuestro;
A un secso que los hombres
Más ingratos que necios,
Culpan de los errores
Que le inspiraran ellos; (I)

( I ) Si los hombres advirtieran que son ellos los que educan á las mujeres, se abstendrían de echarles en cara vicios y errores que les inspiran en su niñez y juventud.

Pero a un secso do se halla
Lo sabio, lo discreto,
Lo valiente, lo heroico,
Lo sagaz y alhagueño.
Sí, mugeres ha habido
Siempre y en todos los tiempos,
Ejemplo de virtud,
De valor y de ingenio,
Que han merecido encomios
De sus émulos mesmos.
De la historia romana
Sacara sus ejemplos;
¿Mas a qué fin buscarlos
De romanos ni griegos,
Cuando en en la historia nuestra
A miles los tenemos?
Muchas, muchas mugeres
Del mexicano suelo,
En la pasada lucha
Fieles se mantuvieron
A la más santa causa
Que defendió algún pueblo.
¿Y sólo fieles? No,
Heroicas en estremo,
Como lo saben todos
Los que las conocieron,
O tuvieron noticia
De sus famosos hechos.
En este Calendario
Que patriota os ofrezco,
Veréis de una heroinas
El valor y secreto,
De otras lo generoso,
Lo humilde, lo modesto,
Lo desinteresado,
Y de todas… dirélo:
El santo patriotismo
Llevado hasta el estremo
De la virtud heroica
Que envidiaran los griegos,
Los romanos, los galos,
Los rusos, los iberos,
Y cuantos de patriotas
Blasonaran soberbios.
Sí, nobles mexicanas,
¡Sea gloria al Dios Eterno!
No tenéis que envidiar
Virtudes ni talento,
Patriotismo y valor
De ningún grande pueblo
De los que son y han sido
En este y otros tiempos.
Los hombres, sí, los hombres
Envidiosos o necios,
Ocultan vuestras glorias
No hacen de ellas recuerdo,
Porque no se confundan
Sus hechos con los vuestros;
Pero yo que no aspiro
A ser su lisongero,
Con celebrar las glorias
Del secso tierno y bello,
Hoy me contentaré
Como un solo consejo
Admitáis, que he de daros
Cortés, afable, atento.
Este es: que desque cuelguen
De vuestros dulces pechos
Vuestros amados hijos,
Les digáis: hijos nuestros,
Ya que nacisteis libres,
Conservad los derechos
Que la naturaleza
Y el mismo Ser Supremo
Os concedió. Jamás,
Ni débiles ni necios
A potencia estrangera
Sometáis vuestros cuellos;
Antes si alguna vez
Por decurso del tiempo
El mundo se conjura
Orgulloso y soberbio
Contra la libertad
De vuestro patrio suelo,
Y os quiere hacer esclavos,
Morid, morid primero,
Que morir por la patria
Es un vivir eterno. (2)

( 2 ) Dulce et decorum est pro patria mori. Horacio.

Inspiradles, muchachas,
A vuestros hijos tiernos
Esta máxima santa,
Y moriré contento.
Esto solo os suplico,
Esto no más os ruego.
¡Ojalá! señoritas,
Admitáis mi consejo,
Que mi Calendarito
Será feliz, lo creo,
Si una mirada debe
A vuestros ojos bellos.

 

José Joaquín Fernández de Lizardi (mexicano; 1776-1827). En: Calendarios de José Joaquín Fernández de Lizardi, 1824-1825. Presentación de Laura Herrera Serna, INAH, México, 2010.

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Publicado en: Poemas