Yo, Antonio Pavlovich (Chéjov)

       ~Heinz Piontek

Simulo salud,
limpio mis quevedos,
observo a los incurables.

Como el único de mi gremio,
vi lo blanco en los ojos de los deportados,
anoté gritos, heridas por los garrotazos,
la fuente de calor de la luna
en la superficie helada de Sachalin.

Que Dios fortifique mi memoria:
pues ¿no escribo ya de nuevo
sobre muchachas aburridas de sí mismas,
sobre bribones malcriados, sobre imbéciles
verdes o grises?

¿Y no tengo pensado
escribir próximamente
sobre una campiña llena de cerezos?

Estas listas de nombres, indicaciones
de fincas, que
remito al teatro.

La verdad
no debe llamar la atención,
realizo grandes pausas
entre las palabras.

Así, sudando,
me gano la vida con piezas fracasadas.

Cuando los viejos me alaban,
entonces es a falta de algo mejor;
los jóvenes se burlan de mis guantes
blancos, ellos quieren
ver sangre.

Ya los escucho
alrededor del
hoyo abierto:
“Ay, si no hubiera sido
tan vacilante”.

Como si desde el comienzo
no hubiera protestado
contra la mentira. (*)

 

Heinz Piontek (alemán; 1925-2003). En: Poesía alemana del siglo XX. Selección, traducción, prólogo y notas de Rodolfo E. Modern. Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1974.


(*) “Como si no hubiera protestado toda mi vida contra la mentira”, declaración oral de Chéjov. (Nota de H. Piontek).

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Publicado en: Poemas