~Anne Carson
Quieres ver cómo iban las cosas desde el punto de vista del marido:
vayamos a la parte de atrás,
allí está la esposa
de brazos cruzados y encarando al marido.
Lágrimas no, le está diciendo él, no más lágrimas. Pero siguen cayendo.
Lo está mirando.
Perdóname, dice él. Me crees, verdad.
Mirando.
Nunca quise hacerte daño.
Mirando.
Esto es trivial. Parece Beckett. ¡Di algo!
Creo que
tu taxi ya está aquí, dijo ella.
Él miró afuera. Ella tenía razón. A él le hirió
el patetismo de su fino oído.
Ahí estaba ella una persona con rasgos particulares,
cierto tipo de corazón,vida latiendo en ella a su manera.
Le hace señas al taxista, cinco minutos.
Sus lágrimas han cesado.
¿Qué hará cuando me haya ido? se pregunta él. Su noche. Se le cortó el aliento.
Su extraña noche.
Bueno dijo él.
Sabes empezó ella.
Qué.
Si pudiera matarte tendría que volver a hacer otro exactamente igual a ti.
Por qué.
Para contárselo a.
La perfección se posó en ellos un instante como la calma sobre un lago.
El dolor permaneció.
La belleza no permanece.
El marido tocó la sien de su mujer
y dio media vuelta
y bajó
corriendo
las
escaleras.
Anne Carson (canadiense; 1950). En: La belleza del marido. Un ensayo narrativo en 29 tangos. Traducción de Ana Becciu. (Ligeramente adaptada para este blog.) Editorial Lumen, Barcelona, 2003.