Una casa en Granada

       ~Lasse Söderberg

A Luis García Montero

                     1
La casa permaneció clausurada
en medio de frutales sobrevivientes.

No reía ningún niño, nadie cantaba,
nadie soñaba ya bajo la luna.

Nos acercábamos en sigilo como ladrones.
¿Era el oro del olvido lo que buscábamos?

Una rama se quebraba ominosa.
Las hojas crujían prohibido.

                     2
La casa estaba como en otro tiempo
o como en otra conciencia

sin acceso para ajenos.
Todo en silencio y sombra.

Éramos parte de los ajenos
que querían ver, pero no ser vistos.

Y por supuesto, la luna,
ese candado celeste.

                     3
¿No seguía el piano ahí dentro
como un viudo ante la tumba?

¿No había moscas en la ventana
como notas de una partitura?

¿No se alzaba vacío el florero
como un ángel decapitado?

Y el papelito arrugado en un rincón:
¿no era el corazón del poeta?

                     4
Un hombre se acercó sonriente.
“Vana imaginería”, pareció decir.

“Vea usted, todo está ordenado:
las moscas barridas,

el piano desempolvado,
el papelito archivado,

la frecuencia de visitantes contabilizada.
Y las flores huelen como antes”.

                     5
“No como antes”, contesté.
“Como ahora”. Mostré mi boleto de entrada.

“Sólo el pensamiento sabe visitar
lo que fue antes, no los sentidos.

Ahora que la luna resuena como una moneda
prefiero buscar la sombra”.

Y agregué:
“Por cierto: las imágenes son ojos de cerradura”.

                     6
El museo: tumba de la musa.

 

Lasse Söderberg (sueco; 1931). En: 54 poemas sobre la casa. FOVISSSTE, México, 2016.

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Publicado en: Poemas