~Anónimo
Tu cabello me enlaza ay, mi señora,
y tu hermosa frente me enternece,
la lumbre de tus ojos me escurece,
y tu nariz me enciende de hora en hora.
Tu pequeñuela boca me enamora,
tu cuello un alabastro me parece,
tus pechos leche que ya mengua y crece,
y en medio están dos bultos de una aurora.
Tu vientre llano y liso, allí es mi gloria;
tus blancas piernas, donde vivo y muero;
tu pie chiquito, donde pierdo el seso.
Mas a donde me falta la memoria,
y no sé comparallo como quiero,
es en lo que es mejor de todo eso.
Anónimo (español). En: Pierre Alzieu, Robert Jammes, Yvan Lissorgues, recopiladores: Poesía erótica del Siglo de Oro. Editorial Grijalbo, Barcelona, 1984.