Testigo de sombras

       ~Juan Manuel Roca

Los magos chinos afirman que la sombra del gato no siempre caza la sombra del ratón. Parece más lenta que el felino cuando cuando este se arquea y da el salto sobre su presa.
       El gato se estira y se encoge en el tapete como un acordeón. La sombra lo imita como si fuera su eco.
       Los magos tibetanos sostienen que la sombra del caballo bebe agua en las lagunas sin mojarse la lengua y sin el menor sonido.
       Las sombras de los jinetes, dicen los magos de Mongolia, parecen más delgadas que sus cuerpos. Aún les causa extrañeza que repitan como un espejo negro sus ademanes.
       Los magos hindúes dicen que las sombras de las banderas no tienen arrugas, igual que las sombras de los ancianos que toman el sol a las puertas del verano.
       Los magos son lectores de sombras. Afirman que ellas son más discretas que sus dueños. Y es verdad. Nadie festeja cuando la sombra del portero detiene en el aire la sombra del balón.
       En realidad, las sombras de todos los equipos tienen el mismo uniforme, juegan aparte un partido silencioso. Luis Vidales recuerda que el gato y su sombra son dos gatos.

 

Juan Manuel Roca (colombiano; 1946). En: Con el perdón de Kafka. Colección Biblioteca ISSSTE, México, 2015.

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Publicado en: Poemas