~Edward Dorn
Sólo lo Ilegítimo es hermoso
y nada más lo Bueno prolifera
sólo lo Ilegítimo oh Aklavik
sólo tú eres hermosa
ah Aklavik tu calle mayor ha muerto
sólo lo dañado es hermoso
sólo lo abandonado tiene vida
hecha de noche eterna, insuperable
sólo Aklavik es vida dentro de la vida
sólo Aklavik es vida dentro de sí misma.
¿A dónde fueron quienes caminaban
por esas calles que arrasó la vida?
En el Hemisferio Norte está la vida
girando en torno de las radicales
del dolor profundo y la inmensa alegría
los polos de la vida pura se mueven en el círculo de nuestro norte oh Aklavik
sólo los parias y los que se abandonan a la noche
son impecables, sólo los impecables
han caído, sólo los caídos son Hijos del Sol
sólo ellos van hacia Occidente
y son los esperados
en el virgen calor
por aquellos que aguardan fervorosos
a las criaturas del Oriente,
sólo Aklavik, nuestra Aklavik es Norte
y agradable, abandonada siempre y tenebrosa,
mas su deformidad nos ilumina.
El puro miedo compele a Inuvik,
su expendio de licores levanta las tinieblas
con la rotación de un falso verano.
Los Hijos del Sol nunca irán hacia Inuvik,
con pies sangrantes, medio muertos de hambre,
o sufriendo la absoluta intrusión
de cualquier alimento oh Aklavik vomitan
en tus remotas intolerablemente oscuras
calles que corren hacia la soledad,
y si las moscas, necias castañuelas,
habitan en el delta de Inuvik,
en ti, Aklavik, en torno tuyo,
las moscas forman coro y escudo crítico
de inflexible lujuria,
sólo en el hielo eterno está la nueva casa
de los Hijos del Sol en cuya desnudez
el deseo no es deseo y en cuya hermosura
arde la llama de la nieve roja,
cien metros honda,
en sus moradas frágiles, el estremecimiento
del invierno total
y el contrahecho sol baña a sus hijos.
Edward Dorn (estadunidense; 1929-1999). En: José Emilio Pacheco, “Aproximaciones 1958-1978”, Tarde o temprano, FCE, 1980.