~Wallace Stevens
I
Un viejo está sentado
A la sombra de un pino
En China.
Contempla una flor
Azul y blanca
Que a la orilla de la sombra
Se mueve en la brisa.
Su barba se mueve en la brisa.
El pino se mueve en la brisa.
Así fluye el agua
Sobre la hierba.
II
La noche es del color
Del brazo de una mujer:
La noche, la femenina,
Oscura,
Flexible y fragante,
Se oculta.
Un estanque brilla
Como un brazalete
Agitado en la danza.
III
Me mido contra
Un árbol alto.
Descubro que soy mucho más alto,
Porque llego hasta el sol
Con los ojos;
Y llego hasta la orilla del mar
Con los oídos.
Sin embargo me disgusta
La manera en que las hormigas
Entran y salen de mi sombra.
IV
Cuando mi sueño estaba cerca de la luna,
Los blancos pliegues de su túnica
Se llenaron de una luz amarilla.
Las plantas de sus pies
Enrojecieron.
Su cabello se llenó
De ciertas azules cristalizaciones
Provenientes de las estrellas
No muy lejanas.
V
Ni todos los cuchillos de los faroles,
Ni los cinceles de las calles largas,
Ni los mazos de las cúpulas
Y altas torres,
Pueden esculpir
Lo que una sola estrella
Brillando entre las hojas de la vid.
VI
Los racionalistas, de sombreros cuadrados,
Piensan, en cuartos cuadrados,
Mirando al piso,
Mirando al techo
Se limitan
A triángulos rectos.
Si probaran figuras romboidales,
Conos, líneas ondulantes, elipses—
Como, por ejemplo, la elipse de la media luna—
Usarían sombreros mexicanos.
Wallace Stevens (1879-1955). En: Isabel Fraire, Seis poetas de lengua inglesa. Sep/Setentas, México, 1976.