¿Se burlan de mí los otros, con malicia?
~Delmore Schwartz
“Como en el agua el rostro respondió al rostro,
así el corazón del hombre responde al hombre”.
¿Murmuran a mis espaldas? ¿Hablan
De mi torpeza? ¿Se ríen de mí,
Arremedando mis gestos, detallando mi pena?
Voy a rebelarme y denunciarlos, voy a decir
Que no tienen madre, que me han traicionado.
Que ya no son mis amigos, que no volveré
Jamás –aunque me los encuentre mil veces en la calle—
A reconocer sus rostros, a saludarlos,
Ni por los viejos tiempos o nuestro mutuo cariño.
Murmuraron a mis espaldas, me arremedaron.
Conozco sus motivos, yo también lo he hecho,
Cruel por el ingenio mismo, a la espalda de mi querido amigo,
Y para divertir, traicionando su amor privado,
La pena ansiosa de éste, el hábito de aquella y la debilidad de todos ellos;
Los he arremedado y traicionado,
Por el ingenio mismo, por diversión, porque su yo, durante un tiempo,
Eligió la mezquindad; para sentirme superior,
Para adular así, con la intimidad, a quien escuchaba.
Traicionando intimidad en intimidad,
Para librarme de la amistad necesitada,
Temiendo de vez en cuando que escucharan,
Que me lo reprocharan y me hicieran a un lado, que dijeran de una vez por todas
Que no me volverían a hablar, a saludar,
Hablando en nombre de nuestro mutuo cariño y de los viejos tiempos.
Qué cosa tan extraña, ciertamente
Amar a alguien e igualmente ser amado.
Qué tristeza y qué alegría. Qué crueles resultan
El orgullo y el ingenio que deforman el corazón del hombre,
Qué vanidoso y triste. Qué crueldad, qué necesidad,
Porque lo otro también es cierto y triste: yo los necesito
Y ellos a mí. ¿Qué le vamos a hacer? Necesitamos
De la torpeza de los otros, de su ingenio,
De la compañía de cada uno y de nuestro propio orgullo. Necesito un rostro
Que no tenga de qué avergonzarse, necesito mi ingenio, no puedo
Largarme. Conocemos nuestras torpezas,
Nuestras debilidades, nuestras necesidades; no podemos olvidar
Ni nuestro orgullo, ni nuestros rostros, ni nuestro mutuo cariño.
Delmore Schwartz (1913-1966). En: La cultura en México. Suplemento de Siempre! Octubre 11, 1978. No. 868. Traducción de Antonio Saborit.
Cinco amigos míos
~Jaime López
Cinco amigos, muy amigos,
cinco amigos de confianza,
cinco amigos entrañables,
cinco amigos de coraza,
cinco amigos íntimos,
cinco amigos míos, sí,
de repente se juntaron
a’i nomás a hablar de mí.
Uno con mis brazos se quedó,
otro fue feliz con mis dos piernas,
el pescuezo fue para el tercero,
el siguiente quiso la cabeza
y uno más toda mi ropa,
fue, quizá, la última cena.
Pues, total, que a fin de cuentas,
en la intimidad del cuarto,
por lo visto, mis amigos
creo que me destrozaron;
pero no se le ocurrió
a ninguno en esta sala
robarse el corazón
que es ahora quien les habla.
Jaime López (1954). En: Lírica. Ediciones Cal y arena, México, 1997.
Simplemente excelentes.