~Arthur Rimbaud
Una bella mañana, en la tierra de un pueblo muy gentil, un hombre y una mujer soberbios gritaron en la plaza pública. “¡Amigos míos, quiero que ella sea reina!” “¡Quiero ser reina!” Ella se reía y temblaba. Él les hablaba a los amigos de la revelación, de la adversidad superada. Desfallecían uno contra la otra.
En efecto, fueron reyes toda una mañana en la que los tapices carmíneos se elevaron sobre las casas, y toda la tarde, en la que avanzaron hacia los jardines de las palmeras.
Arthur Rimbaud (1854-1891). En: Tedi López Mills, Mi caso Rimbaud. Seguido de las Iluminaciones. Bonobos Editores, México, 2016. [Reproducimos la versión del compositor inglés Benjamin Britten a las Iluminaciones de Rimbaud. “Realeza” está a partir del minuto 8]
Poco suerte para los adultos falsos
que llegan con dones imaginados:
rechazados sin nadita de fortuna
sólo allí a la orilla dicen lamentos-
siempre son fríos negros amargos.
Quieren hacer todo todo a broma
haciéndola a una caricia tonta.
Sí suerte a los jodidos pobres
que llevan la pesada máscara
de los desgraciados chingones.
det
tacna, az