Prometeo*

       ~Charles Tomlinson

El trueno del verano se oscurece, y su ascendiente
     Cumulae, negando nuestra escala en el cenit,
Electrifica esta música: la tarde se viene abajo.
     Castillos-en-el-aire; y sobre la tierra: un fuego verde, lívido.
La radio hierve con estática ante los acordes
     De este burlón último-día del arte y la naturaleza.

Hemos sobrevivido al apocalipsis por mucho tiempo:
¡Los dinosaurios de Scriabin! Trombones para la transformación
Llegados por tren a la Estación Finlandia
     Para enterrar su piolet treinta años después
En el cerebro de Trotsky. Alexander Nicolaievitch: los eventos
     Fueron menos misericordes que tu horda de instrumentos.

Demasiadas voces ahogadas colman esta frecuencia
     Radial. Pongo el rostro de Lenin junto al tuyo
—El tuyo, el del ego fanático de la excentricidad
     Contra el hijo sistemático de un inspector de escuelas
Con Tyutchev sobre la mesa –puesto que el hombre fuerte
Lee poemas mientras que alega el antisemita: “Yo tenía un amigo judío”.

El fuego arrasa en los címbalos. Prometeo descendió
     En algo más que llamas orquestales y Kerensky huye
Antes de eso. Ahora una babel de continentes roe y desgarra
     La seda de esas armonías que parecieron alguna vez
Tan peligrosas. Tú soñaste con un final donde la rosa
     Del mundo se extinguiría como una salida musical.

La población borra las lindes y somos
     Una sola ciudad con suburbios en guerra: no puedo
Oír una música así por su consecuencia:
     Cada uno de sus sentidos se encaminaba a renacer
Saliendo de una tormenta de perfumes y de luz
     A un mundo blanco, y-en-el-principio.

Y en el principio, reina el hombre fuerte:
     ¿Y no fue entonces, Trotsky, cuando tú
Te llevaste a ti mismo al juicio y a la ejecución, al olvidar
     Que ahí donde rige el terror, la justicia es arbitraria?
Prometeo cromático, mito del fuego,
     Es la historia la que te vuelca en el cenit.
Blok, también, escribió Los Escitas,
     Quienes debieron saberlo: aquel que brama
Con el torbellino, con el torbellino se hunde.
     ¿Fue en esto Lenin más culpable que tú,
Cuando, a partir de una paciencia inmisericorde cultivó
     La prosa diaria para la que tal poesía prepara?

Scriabin, Blok, hombres de extremos,
     La historia desanda la música de sus sueños
A través de la sangre, y no puede culminar
     En la perfección de la anábasis. Se detiene. Los árboles
Siguen lloviendo aunque la lluvia ha cesado
     En un mundo al sereno de codas incesantes:

Los duros bordes de las casas presionan los sentidos
     Posteriores a la música, y se niegan a arder,
Allí donde un carro de helados circula por el estado
     Tocando “Greensleeves”, y en la frontera
Rancia y nueva de la ciudad, incluso la fealdad
     Rige con la cruel misericordia de lo sólido.

* “Prometeo” se refiere al poema tonal de Scriabin y a su esperanza de transformar el mundo mediante la música y el ritual.

 Charles Tomlinson (inglés; 1927). En: La Galería del Zorro. Ediciones El Tucán de Virginia, México, 1996. [Traducción de LMA.]

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Publicado en: Poemas