I. [Borges pasa junto a la sala en que el director teatral Wally Zenner dicta su clase de arte dramático y oye las palabras: “Vigor, Carmuega”. Esta frase fue transformándose hasta parar en el siguiente SONETO:]
¡Vigor, vigor, vigor, vigor Carmuega!
Vigora tu apocado sentimiento,
Tu floja carne y tu arrastrado acento,
Vigor y más vigor. ¡Vigor, Carmuega!
Carmuega hoy, mañana de Noruega
Peer Gynt serás y ¿cómo, sin aliento,
Vigor tendrás para dar voz al viento
Si te falta vigor, feble Carmuega?
Hoy apenas te sobra bizarría
Para rodar de la camilla al suelo
Y agitar, tan soit peut, la otra muleta.
¡Vigórate, gigante de afonía!
¡Que tu yacente voz logre del cielo
Vigor para ser brazo, arco, saeta!
II. [Borges escribió las siguientes coplas por si se ofrecían para un comercial de navajas de afeitar.]
Lo vi con barba arrastrando
y le dije con dulzor:
Observo que usted, señor,
se afeita de cuando en cuando.
Le vi más barba que cara
y le dije con temor:
Advierto que usted, señor,
si se afeita es con cuchara.
Le vi la cara horadada
y le dije con horror:
Sospecho que a usted, señor,
me lo afeitó el pez espada.
Lo vi con barba de foca
y panza de bordalesa
y le dije: Oiga Forteza,
más gillete, menos tapioca.
Lo vi con barba de estopa
y panza hasta decir basta
y le dije: Oiga Sagasta,
más navaja y menos sopa.
Le vi la barba hasta el suelo
y la panza como bola
y le dije: Oiga Zapiola,
más gillete, menos buñuelo.
Su barba me daba miedo
mas recobrando el valor
le dije: Y a usted, señor
¿lo afeitaron con el dedo?
Jorge Luis Borges (1899-1986). En: Adolfo Bioy Casares, Jardines ajenos. Tusquets, Barcelona, 1997.