~Francisco González León
La tabaquera de mi tío Jacinto:
de aquel mi tío abuelo
a quien yo conocí de rapazuelo.
Tabaquera que encontrarme suelo
junto al estuche de peluche y broche
que enmarca una belleza de mujer,
en el azogue viejo
de un primitivo Daguer
grabado sobre el espejo.
Tabaquera de negra goma que incrustan flores de nácar
y que trasciende a haba tonka.
Qué bueno era aquel tío
del alma suave y de la voz tan ronca.
Hoy es su tabaquera la taquilla
donde compro boletos de pasaje
para un viaje:
viaje de ensoñación,
donde por equipaje, único,
llevo mi corazón.
Sitios que nunca he de ver;
dirigibles palomas mensajeras;
esperas imposibles;
retrógrada vereda que monta al avenir…
… A veces un idilio romántico,
un idilio “gofir”;
a veces, una niñada tonta:
algún pito de barro de los de antaño,
o bien, una cajita de soldados de estaño.
Pero a veces se aquilata legítima realeza,
pues llegan ilusiones
contagiadas de tristeza.
Perfumes de haba tonka,
esquife, trasatlántico, expreso o aeroplano;
soy a veces Gulliver en Lilipucia,
a veces soy enano…
Y habrá quien no lo crea:
mas si mi rima es loca y bambolea
y no cabe en su módico recinto,
es porque me marea
con su aroma a rapé y a panacea
la tabaquera de mi tío Jacinto!
Francisco González León (mexicano; 1862-1945). En: Campanas de la tarde. Poemas. Edición facsimilar de la primera edición, México, D. F., 1922. Departamento de Bellas Artes de Jalisco, Guadalajara, México, 1973.