~Walter de la Mare
Sólo está el viento donde la rosa estaba,
fría la lluvia donde la dulce hierba estaba,
y nubes como ovejas
trepan por los abruptos
y grises cielos donde la alondra estaba.
No está ya el oro donde tu pelo estaba,
no está el calor donde tu mano estaba,
sino vago, perdido,
debajo del espino,
tu espectro está donde tu rostro estaba.
Tristes los vientos donde tu voz estaba,
lágrimas donde mi corazón estaba,
y ya siempre conmigo,
hijo, siempre conmigo,
sólo el silencio donde la esperanza estaba.
Walter de la Mare (1873-1956). En: Eliseo Diego, Conversación con los difuntos. Ediciones del Equilibrista, México, 1991. [En la nota de entrada, dice Eliseo Diego: “Hoy (Walter de la Mare) no es muy leído en su país. Los ídolos cambian con las generaciones. Para mí será siempre uno de los poetas líricos más grandes de la lengua inglesa. Diez años me costó traducir ‘Otoño’, el breve poema que dedicó –según creo—a un hijo muerto cuando era todavía muy pequeño. No fueron para mí en vano, estos diez años. Mucho aprendí de semejante Maestro”.]
Excelente traducción. Esos días años fueron lentos, para madurar un ritmo y una rima, perfectamente traducidos.