~Lafcadio Hearn, del japonés
Los literatos primitivos de China y Japón reconocían al sapo facultades extraordinarias y fantásticas, como el poder de hacer bajar las nubes, de producir la lluvia, de exhalar de su boca una mágica neblina que crea las más bellas ilusiones, etc. Algunos sapos son espíritus buenos, amigos de los hombres piadosos. En el arte japonés, un famoso Rishi, llamado Gama-Senin (El Rishi sapo), está representado generalmente con un sapo blanco encima de sus hombros o agazapado delante de él. Otros sapos son duendes malignos, y crean fantasmas con objeto de incitar a los hombres a la destrucción. En mi (libro) Kotto puede leerse una historia acerca de un animalito de estos, titulada “La historia de Chugoro”.
Mé wa kagami
Kuchi wa tarai no
Hodo ni aku:
Gama mo kesho no
Mono to Koso Shiré.
“Sus ojos están extremadamente abiertos, igual que un espejo redondo; su boca se abre igual que una jofaina. Por esos detalles pueden ver que el sapo es una cosa de brujería (o que el sapo es un artículo de tocador)” (1).
(1)Hay dos palabras japonesas que, escritas en Kana, se pronuncian como se escriben, aunque estén representadas por caracteres chinos diferentes. Escrito en Kana, el término Kesho-no-mono equivale a “artículos de tocador”, o un “ser monstruoso”, o un “duende”.
Lafcadio Hearn (isla jónica de Leucadia, 1850-Japón, 1904).
En: El romance de la Vía Láctea. Traducción del inglés por Pablo Inestal. Espasa Calpe, Buenos Aires, 1951.