Nacientes llegamos a la playaIsabel Quiñónez

          ~Isabel Quiñónez

Nacientes llegamos a la playa, como el oleaje; los minutos rodaban limpiamente por la arena.
           Quisimos tomar agua de guanábana, pero bajo los toldos la rabia esperaba nuestras manos.
           Abrimos ese fruto. Con las semillas nuestra lengua se hizo oscura.
           Pero no soltamos esa compra amarga.
           Y la noche fue un ácido calor en la casa que el mar siempre ventilaba.
           Por todos los resquicios habían entrado moscos con violento deseo de picadura.
           Al hinchado silencio dimos nuestra piel. Secos nuestros ojos.

           En el cuarto apagado masticamos lentamente nuestra carne.
           Nosotros, que vivimos noches donde los astros habían vibrado humildes en la arena.
           El mar amaneció en despojada paz. Entre la maleza ahora se apartaban las abejas. Se deshacía la espuma lamentando.
           La vastedad de lo fugaz dolía en las olas. Nuestro tiempo iba a llegar hasta su orilla.

           Y la mañana gritaba quedamente en nuestros cuerpos.
           Ni siquiera forcejeamos al descuajarnos uno del otro.
           ¿Con cuál presentimiento, si nos habíamos calcinado?
           Y fue de sal la hora en que nos ofrendamos, derrotados, al día resplandeciente.

Isabel Quiñónez (mexicana; 1949-2007). En: Esa forma de irnos alejando. Universidad Veracruzana, Jalapa, México, 1989.

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Publicado en: Poemas