~Alfonso Gatto
Devoto por el aire
saludando con las manos el instante de la tarde
dormías cayendo por escaleras
entre la cuidadosa risa del sueño.
Tan alegre y dispuesto,
pero atado algún tiempo al primer paso,
escuchabas la noche en que ligera
la luna se asombraba.
Y ante el silencio se abrió el balcón
más dulce de tu vuelo
huyendo débilmente de tus manos.
Abrías los ojos: no querías
caer por la escalera de tu sueño.
Alfonso Gatto (italiano; 1909-1976). En: Antología de la poesía italiana. Selección, versión y prólogo de Manuel Durán. UNAM, México, 1961. [Al final de la breve ficha biográfica sobre Gatto, dice Durán: “De sintaxis deliberadamente descuidada, sus poemas, basados en asociaciones oníricas y retazos de canciones infantiles, tienen un encanto innegable”. Incluyamos otro, “Aldea de noche”: “El hombre vuelve a donde jamás estuvo./Oí una noche/en que me acunaba la sonrisa/como una almendra en la guitarra./Una visita, el sueño,/pero la noche fue alegre/como una negra que no sabe hablar./Salió a su encuentro una aldea/de niños blancos./Yo era un sonido en la guitarra,/una almendra de sueño./¿Por qué no te ríes y sacudes las medallas,/las monedas de tu rostro?/(gritaba un hombre estrepitoso/grabado en las tinieblas)./Prendí los faros del camión/para dar aire a una mariposa./Como ella—dijo–/todos tenemos prisa de morir/para regresar a nuestra aldea.]