~Rafael López
Monda y lironda me deja el barbero
la cara –muestra ambigua de fraile y de curial—
y me invade una vaga sensación de soltero,
como cuando era colegial.
Retoza en la avenida una luna de enero.
La mocedad del año estimula
mi vieja sangre, donde resucita un afán.
En el ojo cansado se espereza una gula,
tras la que va cojeando la audacia de don Juan.
En vano ofrece el hielo de la cabeza cana
sudarios mentirosos al recóndito ardor.
Aún le grito a la vida: ¡espérame, gitana!
El alma, como loca Julieta, en la ventana,
tiende al jardín los brazos: no te alejes, amor.
Ríe tenuemente de mis quimeras, hijas
ilusas del buen tiempo, el amor que se va.
Me mira una morena de caderas prolijas
con ojos que preguntan: ¿qué quiere este papá?
Rafael López (mexicano;1873-1943). En: Obra poética. CONACULTA, 1990.