Mística para principiantes

       ~Adam Zagajewski

El día era suave, la luz amiga.
En la terraza del café, aquel alemán
tenía en las rodillas un librito.
Alcancé a ver el título:
Mística para principiantes.
Y comprendí al momento que las golondrinas,
cuyo silbo estridente
patrullaba las calles de Montepulciano,
y los diálogos sordos de tímidos viajeros
de la Europa del Este llamada Central,
y las grullas blancas, de pie –¿ayer?, ¿anteayer?—
como monjas en campos de arroz,
y el ocaso, lento y sistemático,
borrando los contornos de las casas medievales,
y los olivos en las pequeñas colinas,
presas del viento y los incendios,
y la cabeza de la Princesa desconocida,
que había visto y admirado en el Louvre,
y vidrieras como alas de mariposa
uncidas con el polen de las flores,
y el pequeño ruiseñor que recitaba
justo al borde de la autopista,
y los viajes, todos los viajes,
eran tan sólo mística para principiantes,
curso inicial, prolegómeno
de un examen aplazado
para más tarde.

 

Adam Zagajewski (polaco; 1945). En: Revista de Occidente. Julio-Agosto, 2011. Traducción de Elzbieta Bortkiewicz Morawska.

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Publicado en: Poemas