Negra la piel en el testuz fornido
y blanca en lo demás, limpia y lustrosa;
en las turgentes ubres la sabrosa
leche pronta a brotar del encendido,
tierno pezón, de veras parecido
al pimpollo apretado de la rosa;
la pupila tan mansa y bondadosa
el miedo quita al cuerno retorcido.
¡Cuán hermoso animal!, y si pudiera
yo completara tu hermosura ahora
haciendo que otra Flérida exprimiera
tus ricas ubres, al brillar la aurora.
¡Oh vaca mía!, si Watteau te viera
hallaras una reina por pastora.
Francisco Elguero (mexicano; 1856-1932). En: Poesía neoclásica y académica. Selección e introducción de Octaviano Valadés. UNAM, México (1946; 1a. reimpresión, 1978).