~Efraín Huerta
Hoy desperté y anduve pensándolo bien;
padecí en la Ruta 1 durante Chapultepec-Insurgentes,
Insurgentes-Salto del Agua,
sin encontrar a nadie parecido al dios de los enigmas.
Luego tracé en el húmedo aire varias líneas helénicas
en memoria del poeta muerto;
cogí al Remordimiento por el cuello
y lo azoté en una esquina mágica.
Porque, ¿qué debo hacer con algo que parece obligarme a vivir
los próximos años sin consecuencia alguna?
Hice muy serias consultas a nivel democrático,
y no tuve respuesta ni de los amigos encarcelados.
Thelma delira que deliro en exceso; que no me desespere,
porque pronto estarán en servicio las rutas 2 y 3
y entonces me volveré loco de atar y viajar;
Alejandro resuelve que debo aprender a sufrir, como él, por principio.
El día menos pensado formaré una pira
para deshacerme del monstruo,
como también borraré del cielo capitalino
las asesinas décimas de segundo del reloj de la Torre Lationamericana.
Quemaré el algo torturante que me raspa la piel, la edad y la [conciencia.
Sí, señoras y señores, víctimas y verdugos,
gente azul, morada o tricolor;
sí, de verdad, una noche cualquiera
haré un montoncito de cenizas
con mi despiadada y cínica
credencial permanente de elector.
julio de 1970
Efraín Huerta (1914-1982). En: Los eróticos y otros poemas. Editorial Joaquín Mortiz, México, 1974.