~Elisa Ramírez Castañeda
Despido a la buena mujer
–sus lienzos limpios
completos los botones—
a la mujer sensata.
Despido a la madre abnegada
–retratos de los niños en la bolsa
boletas de depósitos en firme
valores a plazo fijo.
Despido a la mujer hormiga
–acarrea víveres en la cocina
y las entrañas, jabones,
la de los pechos enormes de alacena.
Despido a la archivista
–orden alfabético, tarjetas, notas al pie
curricular y subrayada
odio su diligencia.
Despido a la que dibuja
la orilla de su mirada después del desayuno,
calienta el coche, mira por los retrovisores
sortea el tránsito.
Despido a la sensual
–lujuria sobre tacones afilados,
linda figura, ceñido el cinturón
por las miradas.
Despido a la que da vueltas en la cama
entretiene la pasión, lee novelas,
canta boleros, no conoce a su marido
los viernes de quincena.
Despido a la de atrás de cada hombre
–cajones ordenados, cuentas que checan,
la sala y las visitas, sonríe
desde las fotografías.
Ensimismada
nocturna despojada
ante la tinta. Los renglones.
La soledad aúlla en las voces de los perros
y agita el sueño de todas las mujeres
que sin piedad me hunden, roban mi vuelo
con su sólido, deseado, imposible flujo
por los días
–de tal manera ajena.
Elisa Ramírez Castañeda (mexicana; 1947). En: Una pasión me domina. Ediciones Toledo, México, 1989.