~Delmore Schwartz
Los perros son shakespeareanos; los niños, extraños.
Que Freud y Wordsworth discutan sobre el niño,
Que ángeles y platonistas juzguen al perro,
El perro que corre, se detiene, nariz distendida,
Que luego ladra y se queja; el niño que pellizca a su hermana,
La niñita que cantó la canción de Twelfth Night,
Como si entendiera al viento y a la lluvia;
El perro que gimió al oir violines en concierto.
Cómo me entristece ver perros o niños.
Porque ellos son extraños, shakespeareanos.
Freud: ¿será posible que los niños, adorables,
Tengan meros, feos sueños de funciones naturales?
Y tú, Wordsworth: ¿están los niños de veras
Cegados por la gloria, son expertos en la oscura Naturaleza?
El perro que indaga con humildad en la tierra,
El niño que cree en los sueños y teme a la oscuridad,
Saben más y menos que ustedes: saben a fondo
Que ni sueños ni infancia responden bien a las preguntas:
Ustedes también son extraños; los niños, shakespeareanos.
Miren al niño, miren al animal,
Extraños a bien venir; estudien cosas diarias,
Sabedores de que cielo e infierno nos rodean;
Pero esto, esto que decimos antes de apenarnos,
Esto que vivimos tras caras ocultas,
Tampoco es sueño, ni infancia, ni mito;
No es paisaje, ni final, ni algo acabado,
Porque estamos faltos, no sabemos de futuro,
Y aullamos o bailamos fuera de nos,
Con sílabas persistentes antes de que caiga el telón:
Somos shakespeareanos, somos extraños.
Delmore Schwartz (estadunidense; 1913-1966). En: Summer Knowledge. Selected Poems, New Directions, NY, 1967. [Versión de LMA. Una primera versión de esta versión se publicó en La Cultura en México, suplemento de Siempre!, octubre 11, 1978.]
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