~Giorgio Vigolo
Por las calles del papa,
hundidas entre muros
de iglesias en lo oscuro ancladas,
apagadas están las ventanas
y todas las mujeres están muertas.
Los pasos del viandante a media noche
suenan en un vacío
de grutas y de catacumbas.
Altísimas las velas de las cúpulas
por el viento de Dios infladas,
se pierden entre nubes,
navegan en el infinito,
arrastrando de noche
estas naves cargadas de tumbas
que hacen su contrabando
de misterio con el más allá.
Desde las bóvedas del universo,
los ángeles contrabandistas
suben y bajan en las nubes
entre las jarcias y las velas;
llevan sueños a los tejados,
bajan de las cornisas
a las alcobas, a las camas,
y tocan el fondo del cosmos,
el más ínfimo sedimento de la vida
en donde los dormidos
yacen como anegados
en los coitos bajo milenios.
La muerte en el deseo fermenta
y en nuevas formas a la vida vuelve.
Giorgo Vigolo (italiano; 1894-1983). Traducción de Ángel Crespo. En Hora de poesía. 91/92/93. Barcelona, 1994.