~Humberto Salazar
De las camisas que he tenido hubo una que me ajustaba milimétricamente el alma.
Yo mismo la reparé varias veces en la Singer de mi madre.
De las que hoy tengo, mi favorita está convaleciente de un esguince alcohólico.
Desfajarse la camisa, después de los 30, no deja de ser algo inútil.
¿Qué haría yo sin mis camisas?
Andaría por el mundo, en fachas, buscando la camisa negra que me puse la noche que conocí a Laura.
Todos necesitamos una camisa que nos tienda la manga cuando estamos abatidos.
Es bueno que haya camisas en el mundo.
Humberto Salazar (mexicano; 1959). En: Margarito Cuéllar, Monterrey. Alforja de poetas. Subsecretaría de Cultura del Gobierno de Nuevo León. México, 1994.