~Gerardo Diego
A José Hierro
Vivió cuarenta años Esta mañana
se la encontraron muerta
En el suelo olvidados
un compás un cartabón unos naipes novísimos
y unas plumas color fuego
De punta a punta el horizonte tenso
el horizonte inmenso
cansado de morderse la cola
ocupando toda la vida yace yerto
y navega una luz cabaceando
siempre su rumbo consultando al viento
Cómo crece la muerta cómo plancha
cómo estira y estira
hasta llegar a ser ella misma su propia tubería
su conductora alcantarilla
La muerte es la extensión
Ahí está la muerta
La muerta es de este a oeste la extendida
Andamos leguas y leguas de muerta
andamos y jamás llegamos a la puerta
a la puerta de salida
En cambio el fondo de los años
se adelanta y se arruga
Los cuarenta son ya veinte doce cuatro
Cómo se arrugan los paños del destiempo
cómo se arrugan los erizos de años
ya son meses apenas
ya ni siquiera días
Un susto de bujía
que se volvió a dormir al soplo del teatro
Y la muerta entre un silencio de cadenas
leva el ancla y empieza a navegar
Gerardo Diego (español; 1896-1987). En: Segunda antología de sus versos (1941-1967). Espasa-Calpe, Madrid, 1967; 3ª. Edición, 1977.