~Marianne Moore
Tapiz de finales del siglo XV, flamenco o francés, perteneciente a la Burrell Collection, Art Gallery and Museum de Glasgow.
¿Tienes tiempo para una historia
(representada en un tapiz)?
La Caridad, montando un elefante,
sobre un “mosaico de flores”, se enfrenta a la Envidia,
las flores “en manojos, sin plantar”.
La Envidia, sobre un perro, está agotada por una obsesión,
su codicia (ya que sólo una parte de la propiedad
ajena puede arrebatar). Arrastrándose ansiosa
sobre la floreada filigrana, entre la amplia maleza
dentada por conchas que se arremolinan,
pequeños girasoles aplastados,
tenues tallos arqueados de coral y mechas verdes
de cordoncillo horizontal. La Envidia, sobre su perro,
levanta los ojos hacia el elefante,
recula agazapada, con la mejilla ligeramente rasguñada.
Dice: “¡Oh, Caridad, apíadate de mí, Diosa!
Oh, despiadado Destino,
¿qué será de mí,
tullida a manos de la Caridad —Caritas—, la espada desenvainada
sobre mí ya? La sangre mancha mi mejilla. Estoy herida”.
Vestida con peto sobre cota de malla, una camisa de acero
hasta las rodillas, repite: “Estoy herida”.
El elefante, a quien la compasión no logra vencer, convence a la víctima
de que el Destino no consiste en tramar una conjura.
El problema está superado —insoportablemente
agotador cuando era amenazante.
La liberación explica lo que parece un axioma.
No es preciso cortar el nudo gordiano.
Marianne Moore (estadunidense; 1887-1972). En: Pangolines, unicornios y otros poemas. Edición de Olivia Miguel. El Acantilado, Barcelona, 2005.
