~Umberto Saba
He hablado a una cabra.
Estaba sola en el prado, atada.
harta de hierba, bañada
por la la lluvia, balaba.
Aquel monótono balido acompañaba
mi dolor. Y respondí, primero
en broma, después porque el dolor es eterno,
tiene una sola voz y no varía.
Escuchaba esa voz
gemir en una cabra solitaria.
En una cabra de rostro semita
sentía la marca de todos los males,
la queja de todas las vidas.
Umberto Saba (1883-1957). En: El cancionero. Edición de Ana María del Re. Monte Ávila Editores, Caracas, 1989.