Inscripciones egipcias

inscripciones-egipcias

Estela de un mayordomo de una dama de la corte
He construido mi casa con lo mejor que hay,
y he hecho que todas sus puertas fueran anchas.
He dado, a quien los pidió, presentes,
siendo igualmente amable con el desconocido y el familiar,
pues deseaba que mi nombre fuese bueno,
en boca de quienes están en la tierra.

Estela de un tesorero de una dama de la corte
Yo era el perro que duerme en la tienda,
el lebrel preferido en el dormitorio de su dueña.

En dos vasijas de aseo
Lava tu rostro en la alegría y la salud,
mientras goces de la dicha.

En una cabecera
Que puedas dormir, las ventanas de la nariz alegres,
y, a la mañana siguiente, veas a Amón.

En un cofrecito
Que Hator otorgue el soplo agradable del viento del norte
al hombre que ama la fiesta y el perfume,
al compañero de un hermoso día.

En un bastón
Ven, bastón mío.
Me apoyo en ti,
cuando mi corazón se va a la Plaza de la Verdad,
donde he alcanzado la vejez.

En una llave
Que el hombre justo alcance la vejez en Tebas,
y tenga un bello entierro tras una larga vida.

En un pilar
Oh tú, que vendrás más tarde, todo hombre que sepa leer,
que lea, se los ruego, las inscripciones de esta tumba,
a fin de que los lleve al camino de la vida
y les dicte su conducta.
……
Si se atienen a lo que digo
verán que es útil,
y me lo han de agradecer.
……
Un hombre desaparece, y sus bienes con él.
De él depende que se colmen sus deseos mientras aún es tiempo.
El sol no pertenece sólo al rico.
Un enviado de la muerte no se ve recompensado
por haber negligido aquello que le ofrecieron.
…….
Quien en su vida es feliz, como quien es miserable,
pronto la abandona, como se sale de un sueño.
No se conoce el día en que llega.
Es obra de Dios hacer que los hombres olviden.

Escribas egipcios (hacia el 1, 500 a. C). En: Cantos de amor del antiguo Egipto. Trad. Borja Folch. José J. de Olañeta, Editor. Barcelona, 1997.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Poemas