Grodek

       ~Georg Trakl

Suenan a la tarde los bosques otoñales
Con mortales armas, las áureas planicies
Y azules lagos, sobre los que el sol
Lóbrego rueda; envuelve la noche
Moribundos guerreros, el salvaje lamento
De sus quebradas bocas.
Pero silente se une en el fondo de la pradera
Roja neblina, en que un iracundo dios habita
La sangre derramada, la frescura lunar;
En negra putrefacción todas las calles desembocan.
Bajo las estrellas y el áureo ramaje de la noche
Vacila por la silente floresta la sombra de la hermana
Para saludar a espíritus de héroes, a sangrantes cabezas;
Y en el cañaveral despacio suenan las oscuras flautas del otoño.
Oh arrogante congoja, altares de bronce,
La cálida llama del espíritu alimenta hoy un inmenso dolor,
Los nietos que nunca nacen.

Georg Trakl (austriaco; 1887-1914). En: Revelación y cuerpo del ocaso. Versión de Cristián Vila Riquelme. Universidad Autónoma del Estado de México, 1989. [Grodek es el último poema que escribió Georg Trakl antes de morir –tal vez   suicidio– por una sobredosis de cocaína. El título del poema alude a la batalla en el mismo sitio durante la Primera guerra mundial; Trakl acabó de enfermero cuidando a 90 heridos graves. Dice el traductor: “(Grodek) es la visión de un mundo derrumbado, no por derrumbarse, y que el poeta escribe casi en el lugar mismo de la sangrienta batalla.”]

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Publicado en: Poemas