Estrofas a una estatua

       ~Eugenio Florit

       Monumento ceñido
de un tiempo tan lejano de tu muerte.
Así te estás inmóvil a la orilla
de este sol que se fuga en mariposas.
       Tú, estatua blanca, rosa de alabastro,
naciste para estar en la pura tierra
con un dosel de ramas olorosas
y la pupila ciega bajo el cielo.
       No has de sentir cómo la luz se muere
sino por el color que en ti resbala
y el frío que se prende a tus rodillas
húmedas del silencio de la tarde.
       Cuando en piedra moría la sonrisa
quebró sus alas la dorada abeja
y en el espacio eterno lleva el alma
con recuerdo de mieles y de bocas.
       Ya tu perfecta geometría sabe
que es vano el aire y tímido el rocío;
y cómo viene el mar sobre esa arena
con el eco de tantos caracoles.
       Beso de estrella, luz para tu frente
desnuda de memorias y de lágrimas;
qué firme superficie de alabastro
donde ya no se sueña.
       Por la rama caída hasta tus hombros
bajó el canto de un pájaro a besarte.
Qué serena ilusión tienes, estatua,
de eternidad bajo la clara noche.

 

Eugenio Florit (español/cubano; 1903-1999). En: Laurel. Antología de la poesía moderna en lengua española. Prólogo de Xavier Villaurrutia. Epílogo de Octavio Paz. 1ª edición, 1941; 2ª edición, Trillas México, 1986.

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Publicado en: Poemas