Epitafio de Francisco Chartres muerto en Escocia, en 1731

       ~John Arbuthnot

              Sigue corrompiéndose AQUÍ
       EL CUERPO de FRANCISCO CHARTRES,
        Que, con INFLEXIBLE CONSTANCIA
       E INEVITABLE UNIFORMIDAD de VIDA,
                     PERSISTIÓ
A pesar de las ENFERMEDADES y de la VEJEZ,
   En el Ejercicio de TODOS LOS VICIOS HUMANOS,
       Salvo la PRODIGALIDAD y la HIPOCRESÍA.
Lo preservó de la primera, su insaciable AVARICIA,
   De la segunda, su incomparable DESCARO.
              No fue menos eminente
En la constante Depravación de sus Costumbres
                      Que certero
       En la Acumulación de RIQUEZAS,
       Porque, sin PROFESIÓN ni OFICIO,
            Sin el MANEJO de DINEROS PÚBLICOS,
           Y sin CARGO que justificara el SOBORNO,
              Adquirió, o, mejor dicho, creó
              UNA FORTUNA DE POTENTADO.
       Fue la única persona de su Tiempo
Que supo DEFRAUDAR sin la Máscara de la DECENCIA,
          Y conservar su MEZQUINDAD Prístina
              Cuando tuvo MILLONES.
 Habiendo merecido en todos sus días la HORCA, por lo que hizo,
Finalmente fue condenado a ella por lo que no pudo hacer *.
              ¡Oh, Indignado Lector!
No creas que esta Vida ha sido inútil para los Hombres.
       LA PROVIDENCIA hizo prosperar al MÁS INDIGNO
       DE TODOS LOS MORTALES,
         Y fue cómplice de sus execrables Designios,
                       Para dar a la Posteridad
              Una PRUEBA y un EJEMPLO insignes,
                     Del ínfimo valor que tiene
                       Una RIQUEZA ENORME
                        A los ojos de DIOS.

*Chartres fue acusado de intento de violación a una empleada. El cargo subió a violación y la sentencia fue la pena de muerte. El rey Jorge II condonó la pena.

 

John Arbuthnot (escocés; 1667-1735). En: Jorge Luis Borges/ Adolfo Bioy Casares, Museo. Textos inéditos. Emecé, Buenos Aires, 2002.

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Publicado en: Poemas