~Antón Arrufat
“Entrad. Aquí también están los dioses”.
¿Así que mi madre, la cocinera, es una diosa?
Vieja, eres la diosa del fogón, entérate.
Tu olor es el olor de las diosas de Homero.
Mueve con la cuchara al destino,
recibe como ofrendas el ajo
y los silbidos húmedos del caldero.
La sartén es una flor redonda y negra.
Mira los cuchillos colgados como cirios,
pero cuídate no te corten un dedo
o se hundan en tu pecho sagrado.
(La sartén es una flor redonda y negra.)
Perdona que tu cara grasienta llegue tarde
al verano, a la lluvia, a los niños crecidos.
Una diosa no abandona su templo.
Dale que dale en el altar, madre.
Para ti no se han hecho los mitos.
Antón Arrufat (1935). En: La huella en la arena. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1986.