~Anónimo
Malhaya la piedra lisa
donde yo me resbalé;
dame la mano, Juanita,
que yo me levantaré.
Tres corazones heridos
puestos en una balanza;
el uno pide justicia,
el otro pide venganza;
el mío como adolorido
sólo con llorar descansa.
Corre, mujer,
diablo del hombre,
con tantos gritos,
porque el muchacho
con el trompito
y lo tiraba
y lo cogía
y en la manita
se le dormía.
Anónimo (mexicano). En: Ricardo Pérez Montfort, Tlacotalpan, La Virgen de la Candelaria y los sones. FCE, México, 1992.