El hombre del decatlón

       ~Primo Levi

Créanme, el maratón no es nada,
ni el martillo ni las pesas: no hay competencia
que pueda compararse con nuestra dura prueba.
Yo gané, sí: soy más famoso hoy que ayer,
Pero más viejo, y desgastado.
Corrí los cuatrocientos como un halcón,
Sin lástima por el corredor atrás de mí.
¿Quién era? Nadie en especial, un novato,
Nunca antes visto,
Un pobre desgraciado tercermundista,
Pero el hombre que corre parejo a ti es siempre un monstruo.
Le quebré la espalda, como quería hacerlo;
Al disfrutar su agonía, ni sentí la mía.
Respecto al salto con garrocha, eso fue menos fácil,
Pero por suerte para mí los jueces
No repararon en un truco que tengo
Y mi salto rebasó los cinco metros.
En el caso de la javalina, este es mi secreto:
No tienes que lanzarla contra el cielo.
El cielo está vacío: ¿para qué querrías atravesarlo?
Lo único que necesitas es imaginarte, hasta el otro lado del campo,
Al hombre o la mujer que quieres muerto,
Y la javalina se volverá un arma.
Olerá la sangre, y volará más lejos.
No sabría qué decir sobre la prueba de los mil quinientos metros;
Los corrí como si presa de un vahído
Y con calambres, resuelto, desesperado
Con terror al redoble convulsivo de mi corazón.
Gané, pero me costó muchísimo.
Luego el disco estaba muy pesado
Y se me cayó de la mano, resbaloso
Con mi deteriorado sudor de veterano.
Me abuchearon desde las tribunas;
No crean que no los oí.
Pero ¿qué es lo que ustedes piden de nosotros?
¿Qué más pueden exigir?
¿Volar en el aire?
¿Componer un poema en sánscrito?
¿Llegar al final de pi?
¿Consolar al que sufre?
¿Operar con leyes compasivas?

 

Primo Levi (italiano; 1919-1987). Collected Poems. Translated by Ruth Feldman and Brian Swann. Faber and Faber. Londres, 1988.

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Publicado en: Poemas