~Lêdo Ivo
Oí el relincho
del caballo ciego
y mi corazón
se llenó de pesar.
Siendo hombre, acepto
que el hombre no presiente.
(Los dioses son ciegos,
más ciegos que los hombres.)
Pero no los caballos
que ignoran la razón
de la vida y el silencio
del cielo estrellado.
Pero no los caballos
que no saben nada
de la ceguera, de la tiniebla
que extingue el paisaje
y, borra, apaga
todas las imágenes.
Un caballo ciego
en la verde llanura.
Ciego como los hombres
que vagan entre pubis
y palpan el mundo
con sus manos sucias.
Oigo su relincho
y un rumor de cascos
que buscan en lo oscuro
el verde paisaje.
En el orden del mundo
todo está separado
y no hay lenguaje
que pueda explicar
lo que une o separa
palabra y relincho.
Lêdo Ivo (brasileño; 1924-2012). En: Una antología de una antología personal. Traducción de José Javier Villarreal. Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2011.