~Alicia García Bergua
De pronto me distraigo escuchando la radio,
y abandono mis brazos
que iban a darle de comer al perro.
Él los está mirando y tiene la paciencia de esperar
que recuerde que los estaba usando para eso:
mira mis brazos que hicieron ese gesto
de ir a tomar su tazón para llenarlo.
Para él soy esos brazos, mi tronco que se yergue,
mis piernas que caminan junto a él,
mis ojos que lo miran…
no soy la que yo creo.
***
Por la tarde en el parque
Él vivía en el jardín como la esfinge.
Estaba en el jardín sencillamente.
ELISEO DIEGO
Estamos aquí con nuestros perros para olvidar
a quienes hemos sido en este día;
ya no decimos nuestros nombres
sólo los de los perros.
Estamos aquí para purificarnos de intenciones,
no para ser indiferentes.
La voluntad de ser nos pesa mucho
y esa necesidad de los perros
de estar con su manada
provoca un gran alivio.
Queremos disfrutar verlos correr airosos
gastando a manos llenas la energía
que nosotros ahorramos
para vivir más tiempo,
para también pensar a manos llenas.
Ellos nos dan el cuerpo que perdemos
y que desea ir alegremente
tras la pelota que la vida lanza.
Alicia García Bergua (mexicana; 1954). En: 359 Delicados (con filtro). Antología de la poesía actual en México. Selección e introducción: Pedro Serrano y Carlos López Beltrán. LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2012.