~Carlos López Degregori
¿De dónde vienen las grandes marejadas?
Nadie ha podido explicarlo.
Pero en marzo, donde termina el sur y ni siquiera
existen roquedales, empujadas por un viento blanco
y el griterío de los pájaros, se levantan de pronto.
Y viajan durante meses arrastrando islas, barcos hundidos,
peces, serpientes,
y vociferan
y traban sus dientes y lenguas
reclamando cuerpos henchidos de amor
para que en marzo sean dioses.
Ayer bajamos a la playa.
Nos habíamos amado limpios y urgentes
y dejamos que en una piedra la mano decidiera:
izquierda o derecha.
El mar rió y nos encaminamos sin hablar.
Fue todo.
Desperté herido a medianoche brillando en el ojo
líquido del faro.
Marzo se desvaneció.
Abril con sus estragos en la voz, mayo, junio, julio, agosto.
Deambulé septiembre por la costa alimentándome apenas,
bebiendo vino y sal.
Marqué octubre en el lomo de las rocas, noviembre,
diciembre, enero, febrero
y compré de nuevo un boleto
y cedí
como lo hago sin falta desde hace muchos años:
rumbo a marzo, al sur:
de allí provienen las grandes marejadas.
Carlos López Degregori (peruano; 1952). En: El bosque de los huesos. Antología de la Nueva Poesía Peruana. 1963-1993. Selección y prólogo de Miguel Ángel Zapata y José Antonio Mazzotti. Ediciones El Tucán de Virgina, México, 1995.