Discurso sobre el Tao de las zapaterías

       ~Tony Barnstone

La mente del hombre perfecto es como un espejo
en el que miles de cosas se reflejan
sin dañarlo. Desde mi perspectiva
en el espejo de la zapatería el mundo queda reducido
a tobillos y rodillas que pasan como navajas.
Desde otro ángulo, en un espejo más bajo, el tráfico
son caderas temblorosas y muslos ligeros.
Entrepiernas apretadas en blue jeans
y culos marcados en faldas ajustadas,
todo pasa como restos de una conversación que flota a mi alrededor.
Siento unos ojos en mi cuello, en mi espalda:
un tipo raro con un abrigo de cuero escribe con rabia
en la contraportada de un mal libro de poemas.
¿Pero qué hace aquí? La chica de la zapatería se acerca
dudosa, no la miro, escribo esto
rápidamente, un apunte de la vida robado de la corriente
antes de que mi esposa llegue y me diga: “Vámonos,
aquí no hay nada”. Me levanto y pienso
sobre la perspectiva, sobre mi cuerpo que se dobla
en este banco de madera y luego se desdobla.
Ahora miro al espejo del suelo y veo simplemente
zapatos que pasan, zapatos de suela gruesa,
de punta cuadrada, con tacón de corcho, de piel, botines,
de piel de leopardo, y los tobillos, huesudos, la piel puntiaguda,
esas dulces bisagras que unen un momento con otro,
que se tensan y destensan, se tensan y destensan.

 

Tony Barnstone (estadunidense). En: Buda en llamas. Traducción Mariano Zaro. Ediciones El Tucán de Virginia, México, 2014.

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Publicado en: Poemas