Dice Szymborska que un hombre

       ~Luis Jorge Boone

Dice Szymborska que un hombre
no debe morirse
sin avisar al gato.
Nos previene del desconcierto del felino,
de sus paseos ansiosos por la casa,
su prolongada espera junto al tazón,
su ego lastimado.

Pero según los antiguos,
los gatos eran guardas
de las puertas del otro mundo,
con sus ojos vigilantes
a medias entre esta vida y la otra,
guías en el camino de tinieblas.
Los gatos se despiden con un silencio más hondo
si saben que uno va a morir;
debemos ser ante sus ojos
la sombra que proyecta
la luz de una lámpara apagada.

Entienden que no volverás.
Adivinan el camino
que nuestros ojos recién difuntos
no alcanzan a ver
en la más larga de nuestras noches.

II
La vieja gata sólo daba a luz crías muertas.
Debíamos llevarnos los pequeños cadáveres
mientras dormía.

La última vez
caminaba en derredor,
se lamentaba, hundía la nariz
debajo de las vendas que eran su cama
y nos miraba.

Pensé que había extraviado el camino
en sus ojos ya ciegos.
Quizá cuando los gatos se hacen viejos
uno debe ser su guardavía,
llevarlos en sueños hacia la puerta,
señalar el otro lado
y esperar que en nuestra hora
ellos
regresen el favor.

 

Luis Jorge Boone (mexicano; 1977). En: Traducción a lengua extraña. Fondo Editorial Tierra Adentro, México, 2007.

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Publicado en: Poemas