~Leopoldo Marechal
I
Hay en la casa un árbol que no plantó la madre
ni las mujeres riegan.
Sólo es visible al niño, al poeta y al perro.
II
Su primavera no es la que fundan las rosas,
no es la vaca encendida ni el huevo de paloma.
Su otoño no es el tiempo que desata
cabellos irascibles en tierras de azafrán.
Al árbol suben otras primaveras e inviernos:
el enigma es del niño, del poeta y del perro.
III
Cuando la primavera sube al árbol-sin-nombre,
vestidos de cordura florecen los varones.
Y Amor en pie de guerra se adelanta,
de pronto, a la sabrosa soledad de las hijas.
Entonces el sabor de algún cielo perdido
desciende con el llanto de los recién nacidos.
Pero cuando el invierno lo desnuda,
sobre los techos llueven sus hojas invisibles,
y horizontal cruza las altas puertas
alguien que por el cielo desaprendió la tierra.
IV
Hay en la casa un árbol que no plantó la madre
ni han visto las mujeres.
Muy por debajo de la casa el perro,
muy por encima el niño, lo contemplan.
Leopoldo Marechal (argentino; 1900-1970). En: Laurel. Antología de la poesía moderna en lengua española. Prólogo de Xavier Villaurrutia. Epílogo de Octavio Paz. 1ª edición, 1941; 2ª edición, Trillas México, 1986.