~Anónimo
Yo ser casada no quiero,
sola me he de mantener;
que el hombre más verdadero
y de mejor parecer
no pasa de un embustero.
Los Antonios son malcriados;
borrachos, los Cayetanos,
insolentes, los Ciprianos,
y los Bernardos, osados;
los Pedros son desconfiados,
los Felipes, muy groseros;
pataratos, los Severos,
y braveros, los Ramones;
por todas estas razones
yo ser casada no quiero.
Los Marcos son habladores;
coqueros, los Bonifacios;
groseros, los Atanasios,
y los Luises, jugadores;
los Benitos son traidores,
los Justos quieren tener
dos damas que mantener,
muy bien golpeadas y en cueros;
no quiero a esos caballeros,
sola me he de mantener.
Los Mauricios son salados,
los Manueles, altaneros;
los Patricios, embusteros;
y los Dionisios, porfiados;
los Félix, enamorados;
los Anselmos, muy barberos;
los Pablos tratan primero
de engañar y no cumplir;
de leño podrá servir
el hombre más verdadero.
Los Franciscos son celosos,
los Remigios, charlatanes;
zonzos y bobos, los Juanes,
y los Diegos, revoltosos;
los Joaquines son melosos
lo mismo que una mujer;
yo a ninguno puedo ver;
los Roques son muy fatales,
que aparentan ser formales
y de mejor parecer.
Los Lorenzos son inmundos,
desdeñosos, los Macarios,
flojos, los Apolinarios,
los Migueles, vagabundos;
los Mateos son iracundos,
los Santiagos, noveleros,
los Carlos son callejeros,
todo se les va en pasear;
de todos, el más formal,
no pasa de un embustero.
Anónimo (mexicano). En: Vicente T. Mendoza, Glosas y décimas de México. FCE, México; 1ª. edición, 1957; 1ª. reimpresión, 1979.