Decían que los demonios…

       ~Gabriela Eguía-Lis Ponce

       Decían que los demonios
no se le saldrían
aunque leyera todo el día
y aunque escribiera pesadillas.
       No es un pingüito—dijeron—;
es un diablo grande
con unas raíces como venas
y oscuro como la sangre.
       Santiago —que así se llamaba—
recordaba a los alebrijes de pascua:
los mismos ojos, el mismo olor,
la misma inhumana forma
que desgastaba en cada convulsión.
       Santiago soñaba muertos.
Se enroscaba sobre sí
y apretaba duro los dientes;
Santiago murió un día de sol
cuando el demonio lo dejó
de la misma forma como lo había tomado:
en el descuido de su boca abierta,
por así decirlo.

 

Gabriela Eguía-Lis Ponce (mexicana; 1963). En: Signos reunidos. Faruvio Editores, México, 1985.

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Publicado en: Poemas