~Francisco de la Torre
¡Cuántas veces te me has engalanado,
clara y amiga noche! ¡Cuántas llena
de escuridad y espanto la serena
mansedumbre del cielo me has turbado!
Estrellas hay que saben mi cuidado,
y que se han regalado con mi pena;
que entre tanta beldad, la más ajena
de amor tiene su pecho enamorado.
Ellas saben amar, y saben ellas
que he contado su mal llorando el mío,
envuelto en los dobleces de tu manto.
Tú, con mil ojos, Noche, mis querellas
oye, y esconde; pues mi amargo llanto
es fruto inútil que al amor envío.
Francisco de la Torre (español; ¿?). En: Luis Alberto de Cuenca: Las cien mejores poesías de la lengua castellana. Espasa Calpe, Madrid, 1998. [Dice De Cuenca: “Quizá el mayor misterio de nuestra poesía áurea sea la identidad de este Francisco de la Torre, cuyas poesías rescató Quevedo del olvido en 1631. De ambiente salmantino, petrarquista, ha sido el máximo cantor de la noche estrellada”.]