~Juan Rodríguez del Padrón
¡Ham, ham, huid, que ravio!
Con ravia, de vos no trave,
por tratar de quien agravio
recibo tal y no grave.
Si yo ravio por amar,
eso no sabrán de mí,
que del todo enmudescí,
que no sé sino ladrar.
¡Ham, ham, huid, que ravio!
¡Oh quién pudiese travar
de quien me haze el agravio
y tantos males passar!
Ladrando con mis cuidados,
mil vezes me viene a mientes
de lançar en mí los dientes
y me comer los bocados.
¡Ham, ham, huid, que ravio!
Aullad, pobres sentidos;
Pues os hazen mal agravio,
dad más fuertes alaridos.
Cabo
No cessando de raviar,
no digo si por amores,
no valen saludadores,
ni las ondas de la mar.
¡Ham, ham huid, que ravio!
Pues no cumple declarar
la causa de tal agravio
el remedio es el callar.
Juan Rodríguez del Padrón (siglos XIV-XV). En: Poesía de cancionero. Edición de Álvaro Alonso. Ediciones Cátedra, Madrid, 1986. [Travar: aferrar. Saludador: embaucador que pretende curar ciertos males.]