Cama ruidosa

cama_toulouse-lautrec

Soneto a una cama
Señora cama ¿en qué habéis vos hallado
que habéis de estar contino rechinando
cuando en vuestro regazo está gozando
su hermosa dama el fiel enamorado?

¿Tenéis acaso de su gusto enfado,
que estáis lo que ellos hacen murmurando?
¿O vais a sus acentos remedando
como a la voz el eco en hondo prado?

¿Gruñís porque os deshacen, picotera?
Pues no os componen para estar compuesta,
sino para mejor descomponeros.

Guardáos que no ganéis, por ser molesta,
que aprieten los cordeles de manera
que reventéis y no podáis moveros.

Respuesta de la cama
Querellas vanas, vanos pensamientos,
tener en que entender, o estar ocioso
os debe, a vos, hacer escrupuloso
de mis tan ordinarios movimientos.

Si vos gustáis de los contentamientos
de aquel rato tan dulce y deleitoso,
a fe que no tengáis por enfadoso
mi presto responder a los acentos.

Tanta es la gloria que el galán y dama,
en amorosos lazos enredados,
reciben en los gustos de Cupido,

que, sin ser yo persona, sino cama,
lo siento, que no sienten de elevados—
¡cuánto más advertir si hago ruido!

En: Pierre Alzieu, Robert Jammes, Yvan Lissorgues, recopiladores: Poesía erótica del Siglo de Oro. Editorial Grijalbo, Barcelona, 1984.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Poemas

Un comentario en “Cama ruidosa

Comentarios cerrados