Berrinche

       ~Tomás Segovia

Por el amor de dos no me pongan esa cara
me callo me retiro me jubilo de hablar
no volveré a decir esta boca es mía
no diré con esta boca mía “esta boca no es mía”
ni que tu boca es tuya
tu boca en la que quise ver la prueba a voces de que mi boca es mía
no digo nada me pongo en mi lugar me siento
me digo callando mis cuatro verdades
me quedo aquí bien quieto para que todas las denuncias de falacia
que cruzan sin cesar e innumerables como avispas
pasen por mí en mí se crucen me traspasen
y denuncien todas mi falacia
todas mis falacias todas las falacias del mundo
que mi boca que no digo que es mía dice que son mías
y me dejo arrancar todas las máscaras que tengo o que no tengo
pero por el amor de error dejen de mirarme así
digan algo no se queden ahí todos con sus caras de harapo mojado
con sus ojos desteñidos hervidos largamente
con sus labios de talco amasado con sus lenguas de papel secante
inhumanos de estupor mirándome como si no dijese nada
o como si dijese nada
como si me desgañitase dentro de una película muda
y dejen de mirarme como si fuese transparente invisible improbable
y sus miradas traspasándome buscaran detrás quién habla
¿no ven que estoy hablando aquí?
no ven que estoy hablando aquí
no ven no escuchan dicen que allá nada se oye
que tampoco se ve dónde me estoy callando
yo que sólo me callo para estar en algún sitio
que ya sé que nada puedo decir con esta boca
que no se haga mentira en la perfidia de un oído
pero no se pongan así no nieguen que estuve hablando
me callo para que escuchen que me callo de hablar
me moriré de pronto y dirán que viví que hablaba
me voy con mis palabras a un rincón las tiro a la basura
las rompo las machaco las pisoteo
vean qué bonito ahora estarán contentos
algunas aún se mueven como hormigas pisadas
otras manchan la pared con sus tonos bellísimos
muchas palpitan locas como corazones arrancados
y me pongo a llorar a gritos como un rey en la guillotina
lloro tanto que acabo por estar soñando
todo es una pesadilla de infinita belleza
en la que nada tengo que decir y sueño que me da sueño
quiero acordarme de por qué lloraba pero estoy cansado
nadie escuchó mi llanto a lo mejor por eso lloraba
recojo con cuidado mis palabras despedazadas
vengan conmigo aquí estarán tranquilas
claro que sí las quiero no hagan caso
métanse para adentro que las voy a cuidar las voy a curar
vámonos con la música a otra parte
y desde allí hablarán de parte de la música
pónganse aparte lo diremos todo aparte
hablaremos mientras estamos callando
nos estarán oyendo cuando sus oídos dejen de oír
le hablaremos al oído a la sordera
pondremos aparte la oreja y su perfidia
y todas mis palabras serán nombres de otras palabras
habrá que saber cómo se llama cada palabra
para llamar a cada una por su nombre que no es el que
       están pensando
y no me miren así que ya ven que me estoy callando cuando hablo
o mírenme todo lo que quieran porque no puedo callarme
       mientras me estoy callando
y es verdad que no estoy diciendo nada
aparte de lo que estoy diciendo aparte
y díganme que miento todo lo que quieran
se lo dicen a lo que no estoy de veras diciendo
y así me están comprendiendo sin saberlo.
              (Princeton, 1970. Para Alejandro Aura)

 

Tomás Segovia (mexicano; 1927-2011). En: Poesía. 1943-1976. FCE, México, 1982.

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Publicado en: Poemas