Beethoven

       ~Gastón Alejandro Martínez

Mi hija toca su cello y llora por Beethoven,
acaricia la vieja madera
que sin embargo huele a tormenta fresca,
a animales bañándose en la luna.
Todos lloramos por Beethoven esa noche
después de buscarlo en solares baldíos,
entre la hierba del terraplén,
en las covachas que van dejando las estrellas.
Descorché una botella de la Rioja
y regué las entrañas de mis amores,
las cuerdas guardadas en tu vientre,
la tierra dulce con que están hechos mis hijos.

Dije entonces: no llore mi niña,
él regresará, siempre regresa,
no importa qué tan pobres somos
ni dónde mondarán nuestros huesos.

Pensé, ya sobre la madrugada,
que la vida no fue nunca extraña,
ni el fulgor de la danza, ni las miradas.
Beethoven regresó y tocó las puertas
del destino, esta vez con sus puños,
con cuatro notas de sangre y huesos.
Cuando abrí la casa a la mañana
bebía su leche tibia. Sus ojos
ámbar nos miraron con malicia.

Mi hija al verlo dejó su llanto,
guardó su cello y nos fuimos juntos
como gatos a escuchar el mar.

Gastón Alejandro Martínez (mexicano; 1956). En: 359 Delicados (con filtro). Antología de la poesía actual en México. Selección e introducción: Pedro Serrano y Carlos López Beltrán. LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2012.

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Publicado en: Poemas