~Francesc Vicent García
Con un peine de marfil atildaba
sus finísimos cabellos de azabache,
a los que los de oro más fino tienen envidia,
en una azotea la bella Flora un día.
Entre ellos, se descubría la pura nieve
del cuello, que con su contrario más campea;
y como la mano cual el marfil blanquea,
peine y mano una sola pieza parecían.
Apartado, tan atónito yo contemplaba
el dulce combate que con extremada gracia
esos dos contrincantes mantenían,
que el enamorado corazón se me alteraba,
y, temiendo alguna desgracia,
de tomarles una tregua ganas tenía.
Francesc Vicent García (catalán; c. 1582-1623). Traducción de José Batlló. En: Francisco Rico, Mil años de poesía española. Planeta, Barcelona, 1997.