~Francisco López de Zárate
Trompa siempre sonante a mis oídos,
que a fuerza de tu instancia apresurada
(apresuradamente destemplada)
tienen más de pasmados que sentidos.
Si con voces, con quejas y alaridos,
piadosa intimas mi fatal jornada,
queriendo, con clemencia porfiada,
broten de risco racional gemidos,
¡vano tronar! Que el pedernal humano
a heridas con centellas no responde,
si llega en el olvido a hallar sosiego.
Para el ya sordo ¿qué no truena en vano?
¿Qué llama, aunque más grande, no se esconde?
Sordo está a voces, quien a luces ciego.
Francisco López de Zárate (español; 1580-1658). En: Poesía de la edad de oro. II. Barroco. Edición de José Manuel Blecua. Editorial Castalia, Madrid, 1985.